Abriendo un nuevo espacio. Recuperando uno antiguo.

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A veces nos centramos tanto en ciertas cosas que olvidamos otras. A veces creemos que nuestros espacios son unos, cuando en realidad son otros, o, como mínimo, pueden serlo. A veces creemos que queremos pertenecer a ciertos territorios y que, para ello, debemos abandonar el que habitamos actualmente.

A veces nos engañamos creyendo que nuestras decisiones tienen que ser excluyentes.

Hace algo más de un año abrí un blog titulado “History on the Go” en el que pretendía hacer llegar a los posibles lectores lo emocionante que es la vida de un historiador. Sí, no me miréis así. La vida del historiador, nuestra vida, es emocionante: descubrimos historias desconocidas, buceamos en lugares olvidados y llenos de polvo en busca de restos del pasado que nos ayuden a entender mejor quiénes eran nuestros antepasados para, de esta forma, entendernos mejor a nosotros mismo. No paramos de viajar, de un congreso a otro: hoy Madrid, mañana Valencia, pasado Estambul, Nueva York, Quito… Y entre medias, aparte de bucear en el pasado, generamos (o intentamos generar) proyectos interesantes que hagan llegar nuestra ilusión por la historia al mayor número de gente posible.

Sí, ser historiador es emocionante. Y además, entre tanto, somos personas. Tenemos hijos. Vamos al dentista. Nos torcemos un tobillo. Caemos por las escaleras. Nos rugen las tripas en la biblioteca. Tomamos café para no caer de sueño. Nos caen bien nuestros colegas. O nos caen como el culo, y no soportamos cruzarnos por el pasillo con ellos. Se nos pegan chicles en los pantalones al sentarnos en el autobús. Tenemos acidez. El señor que está a nuestro lado huele fatal.

Sí, la vida es emocionante.

Y esto, todo esto, es lo que intentaba yo contar cuando abrí el blog, hace más de un año. Un blog escrito en inglés. No porque yo domine esta lengua (si acaso, me defiendo como gato panza arriba) sino porque tenía la sensación de que ese era el espacio a ocupar. De que ese blog tenía sentido en inglés. Y SOLO en inglés.

¿Ves? Decisiones excluyentes. La idea de que es A o B.

Pero no. Recientes experiencias me han hecho recapacitar y entender que, si bien es necesario ocupar espacios dentro de la academia hablando inglés, esto no implica que tengamos que abandonar el que desde siempre hemos ocupado.

Soy español. Mi lengua, como decía Gelman, es mi patria. Pienso en español, y no tengo que dejar de hacerlo para ocupar nuevos espacios. Al contrario. Si mi presencia puede ser valiosa para esos espacios nuevos, será única y exclusivamente porque pienso distinto a como piensan sus habitantes previos.

La vida del historiador es interesante, en inglés y en castellano.

Bienvenidos a “historia sobre la marcha”. El blog de un historiador que intenta vivir e investigar en Londres, con dos hijos pequeños y con demasiadas cosas que requieren su atención. Y que se escribe en castellano.

 

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3 thoughts on “Abriendo un nuevo espacio. Recuperando uno antiguo.

    • Bueno, los dos siguen abiertos. Como digo en el otro blog, se trata de una decisión política. No voy a dejar que me quiten mi lengua. Vamos a empezar por ahí… 😉

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  1. Pingback: Recuperar el habla | Sobre la marcha

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